Director: Nicholas Ray Guión: Bernard Gordon, Philip Yordan, Ben Barzman, Basada en la novela homónima de S. Edwards. Duración: 154 min Se basa en el levantamiento de los bóxers… En junio de 1900, después de varios meses de creciente violencia contra la presencia extranjera y el asesinato de varios misioneros, los boxers (“boxeadores”, llamados así por los ingleses en referencia al ritual de artes marciales que practicaban) convencidos de que eran invulnerables a las armas extranjeras, se congregaron en Pekín al grito de “exterminar a los extranjeros“. Obligaron a los extranjeros y a los cristianos chinos a buscar refugio tras las murallas del Barrio de las Delegaciones donde estaban situadas las embajadas extranjeras. La emperatriz Ts’eu-Hi parecía dubitativa, pero al final decidió usar a los bóxers como instrumento para destruir toda influencia extranjera en China y asegurar su propio poder político frente a los funcionarios con ideas reformadoras. Tras el asesinato del embajador alemán, los bóxers cercaron el barrio. Unos 500 soldados con armas ligeras y un viejo cañón al que se apodó como el “Cañón Internacional” debido a que su caña era británica, la cureña italiana, los proyectiles rusos y los artilleros a cargo de su manejo estadounidenses. Aguantaron 55 días hasta que fueron liberados por las tropas de la Alianza de las ocho naciones suscrita por Alemania, Austria-Hungría, Estados Unidos, Francia, Reino de Italia, Japón, Reino Unido y el Imperio ruso.
Nicholas Ray
Guión: Bernard Gordon, Philip Yordan, Ben Barzman, Basada en la novela homónima de S. Edwards.
Duración:
154 min
Se basa en el levantamiento de los bóxers… En junio de 1900, después de varios meses de creciente violencia contra la presencia extranjera y el asesinato de varios misioneros, los boxers (“boxeadores”, llamados así por los ingleses en referencia al ritual de artes marciales que practicaban) convencidos de que eran invulnerables a las armas extranjeras, se congregaron en Pekín al grito de “exterminar a los extranjeros“. Obligaron a los extranjeros y a los cristianos chinos a buscar refugio tras las murallas del Barrio de las Delegaciones donde estaban situadas las embajadas extranjeras. La emperatriz Ts’eu-Hi parecía dubitativa, pero al final decidió usar a los bóxers como instrumento para destruir toda influencia extranjera en China y asegurar su propio poder político frente a los funcionarios con ideas reformadoras. Tras el asesinato del embajador alemán, los bóxers cercaron el barrio. Unos 500 soldados con armas ligeras y un viejo cañón al que se apodó como el “Cañón Internacional” debido a que su caña era británica, la cureña italiana, los proyectiles rusos y los artilleros a cargo de su manejo estadounidenses. Aguantaron 55 días hasta que fueron liberados por las tropas de la Alianza de las ocho naciones suscrita por Alemania, Austria-Hungría, Estados Unidos, Francia, Reino de Italia, Japón, Reino Unido y el Imperio ruso.